1. ¿Quién es un Caballero del Rosario?
    Un Caballero del Rosario, es un varón católico que quiere asumir su llamamiento cristiano, atendiendo a las peticiones de la Reina del Cielo, particularmente por medio de la devoción del santo rosario. Así mismo se dispone a la abnegación y sacrificio propios de la auténtica masculinidad en el servicio a Dios, la Patria, su familia y el prójimo. Luchando por el bien común y el derecho católico en el ámbito público.
  2. Al convertirte en un Caballero del Rosario adquieres los siguientes compromisos:
  1. Asistir, en la medida de lo posible, cada sábado 1ero de mes al batallón de su localidad a rezar el Santo Rosario liderado por varones, en el espacio público correspondiente a tu batallón, pidiendo la intercesión de la Sma. Virgen María, por la conversión de los pecadores y de uno mismo, para que Reine la Paz de Cristo y por nuestras Patrias, así mismo por que se promueva y respete la Vida, la Familia y las Auténticas Libertades.
  2. Fomentar un espíritu de unidad en el apostolado en torno a la devoción Mariana y el rezo del santo rosario. (Evitando las discusiones divisorias en materias ajenas a la misión del apostolado, o la imposición de devociones particulares de preferencia personal).

Propósitos Personales:

  1. Rezar cuando menos un misterio del rosario todos los días en privado y/o con su familia. (Se sugiere el rosario completo diario). Así mismo se sugiere procurar otras oraciones y jaculatorias que nos acerquen a María y aumenten nuestra conciencia de servicio a la Reina del Cielo. (Ej: Ángelus, jaculatorias marianas, etc).
  2. Acudir cuando menos mensualmente al sacramento de la reconciliación y comulgar tan seguido como sea posible según el propio estado de vida.
  1. Pedir por la unidad de la Iglesia, especialmente por la Jerarquía, el Papa y los Obispos, para que crezcan en santidad y pastoreen al pueblo de Dios según la voluntad de Cristo.
  2. Procurar hacer sacrificios y penitencias de forma ordinaria para forjar la voluntad y el carácter propios de una masculinidad dispuesta a la abnegación necesaria para el servicio y la entrega a Dios, a nuestras familias y al prójimo.
  3. Involucrarse según las propias posibilidades en acciones de incidencia social que busquen el bien común y la promoción y salvaguarda del derecho católico en el ámbito público.


    ❑ Acepto


Oraciones de Incorporación RECOMENDACIÓN:
Oración a Jesucristo.

Jesucristo, Señor y Dios mío, Te doy gracias por los innumerables beneficios que me has concedido, por haberme Creado, Redimido y por haberme dado el don de la Fe Católica. Deseo fervientemente corresponder a tu amor y asumir la vocación que me has dado, para trabajar por la salvación de las almas y luchar para que reine tu Justicia y tu Paz en el Mundo, en mi Patria y en mi Familia.

Pero consciente de que sin Ti nada puedo, te suplico que me fortalezcas en tu seguimiento y bendigas mi deseo de convertirme en un Caballero del Rosario al servicio de tu Santísima Madre, la Inmaculada Siempre Virgen María.

Por medio de ella, Tú has querido venir a nosotros, y así también nos has mostrado el mejor camino para ir a Ti. Concédeme conocer más y amar más, a la Santísima Virgen María, a quien en la cruz, Tú me la diste como Madre, concédeme ser un mejor hijo suyo, para que respondiendo a lo que ella nos ha pedido pueda vivir en su servicio para Gloria tuya y la salvación de las almas. Amén.

Oración a la Santísima Virgen María.

Santísima Virgen María, Madre de Dios y Madre mía,

Me consagro en este día en tu servicio, para responder a tus llamamientos e indicaciones, para Gloria de Dios y la salvación de las almas. Intercede por mí ante Dios, para que siendo un buen hijo tuyo, Dios me conceda el discernimiento y la generosidad para responder con fidelidad a mi vocación cristiana.

Concédeme ser un Caballero a tu servicio, particularmente por medio del rezo del santo rosario, según lo tú misma nos has pedido. Dispónme a la abnegación y el sacrificio en el servicio de mi Patria, mi Familia y mi prójimo, para que así sea capaz de entregarme como hombre de Dios y caballero a tu servicio por la extensión del Reino de tu Hijo Jesucristo, entre los hombres. Amén.

4) FELICIDADES YA ERES UN CABALLERO DEL ROSARIO.